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    Caminar con la historia por el Prado paceño

    Por Lourdes Pérez Navarro

    Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.

    Quizás el caminante habitual, que marcha con prisa ensimismado en su rutina, no depare en su belleza. Pero para quien lo ve por primera vez, el Paseo del Prado de la ciudad boliviana de La Paz deslumbra por su colorido y valor patrimonial. Bordearlo varias veces en una movilidad (como se denomina acá a un tipo de transporte) de paso hacia otros lugares, solo provocó mayor deseo de caminar por sus espacios, sin prisa, cámara en mano, tratando de captar en imágenes todo lo que tanto me motivaba: desde la variedad de caminantes hasta las imponentes esculturas.

    Paseo del Prado (La Paz) - Wikipedia, la enciclopedia libre

    Justo al centro del Paseo se extiende una línea de jardines con diversidad de flores y arbustos, que brindan sombra al paseante y cautivan por sus alegres colores.

    No es obra solo de la naturaleza, pues manos especializadas atienden con esmero estos espacios, ya sea regando las plantas o podándolas en formas diversas que lo mismo semejan un perro, un pez o un ave.

    Unos chicos se aventuran a traspasar la baja cerca que circundan los jardines y reciben la cariñosa reprimenda de los cuidadores del área: en el césped no se juega, hay que mantener la lozanía del lugar para disfrute de todos, es el mensaje que les hacen llegar.

    Y es que el lugar es sitio de sosiego, paseo, reunión y disfrute. A pesar de que muchos lo atraviesan con paso apresurado, otros hacen estancia, lo mismo sentados en los bancos, conversando en grupos o tomando helados, que recostados al borde de las fuentes, aprovechando el ambiente para expresar, con lenguaje corporal, cuánto se quieren.

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    No falta quien aprovecha para lustrarse los zapatos con un limpiabotas ambulante, el que saca su perro a pasear o simplemente se arrellana en un asiento a ver pasar el constante tráfico, a menudo con embotellamiento, que transita por ambos lados del Prado.

    Ubicado en el centro paceño, el sitio nació dos siglos atrás, en los primeros años de la época colonial, sobre un campo de cultivo, y se convirtió en el primer paseo de su tipo en la ciudad, al cual los pobladores llamaron Alameda.

    Luego, a inicios del siglo XX, la avenida que lo circunda fue denominada 16 de Julio y el paseo adoptó el nombre de Prado.

    El camino lineal tiene historias que contar, pues a través del tiempo acogió a muchos de los monumentos más representativos de La Paz, como el Monolito Bennett, traído y luego devuelto al Complejo Arqueológico de Tiwanaku en la zona de Miraflores.

    También a la Fuente de Neptuno, de tres metros de altura y tallada en mármol blanco de Carrara, que hoy en día se encuentra en el Montículo Néstor Portocarrero de la zona de Sopocachi.

    Paseo El Prado .: La Paz, Bolivia / Plazas, parques y miradores / Zona Central

    Asimismo fue testigo, en julio de 1909, del surgimiento del servicio de Tranvías de La Paz, que transitaba con ocho vagones por el lado oeste del Prado; y su zona sur fue el sitio donde quemaron el piano del presidente Hernando Siles durante la revolución de 1930.

    Valor patrimonial

    Actualmente el paseo y su entorno albergan esculturas monumentales erigidas en homenaje a los primeros presidentes de Bolivia: Simón Bolívar (1783-1830), Libertador de América, y Antonio José de Sucre (1785-1830); y al descubridor de América, Cristóbal Colón (1440-1506).

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    Igualmente acoge las fuentes Madre Patria y de la Juventud, y al conjunto escultórico de los Gallos.

    El monumento a Simón Bolívar es obra del escultor francés Emanuel Fremiet, está fundida en bronce y tiene una altura de cuatro metros y un peso aproximado de dos toneladas y media.

    Fue entregada a Bolivia con motivo de conmemorarse los 100 años de su independencia y su fundación como República en el año 1925. Existen réplicas de esta escultura en los cinco países libertados por el caudillo.

    Wikiloc | Foto de El Prado paceño (1/3)

    La estatua de Sucre, de tipo ecuestre, tiene igual altura y peso que la de Bolívar, y fue confeccionada por el escultor italiano Enrico Todolini y fundida en 1926.

    De cuerpo entero se muestra Cristóbal Colón, sobre un pedestal y a una altura de dos metros, con una tonelada de peso; obra del escultor italiano Giuseppe Graciosa, realizada en mármol blanco en 1926.

    Hospeda el Prado a la fuente de la Juventud, conjunto escultórico compuesto por ocho figuras, de entre las que sobresale el Querubín. En su parte central superior se ubica una escultura con la imagen de una Concha y debajo de esta se encuentran otras tres conocidas como los Bañistas; y finalmente, en su parte baja, se encuentran los Cisnes.

    johnarandiaperiodista a Twitter: "Los peluches ( campaña #meimportan los niñ@s en riego ) llegaron al Prado paceño. @aldeas… "

    A varios metros se exhibe la fuente de la Madre Patria, integrada por 21 figuras, siendo la principal la diosa de la Libertad, que se yergue en el centro con una altura de dos metros y medio, y una tonelada y media de peso.

    Su pedestal, de diseño octagonal, alberga ocho esculturas de alto relieve, cuatro estatuarias y cuatro ornamentales. Las primeras son conocidas como los Sátiros, en tanto las segundas representan Cabezas de Leones reproducidas de una sola figura.

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    Sobre la fuente se encuentran 12 esculturas ornamentales de bulto redondo, reproducidas con la misma imagen: peces de contornos mitológicos, menores y mayores.

    La estatua principal, llamada la Libertad, fue obsequiada al gobierno boliviano por su homólogo francés en 1901.

    Por último encontramos a los Gallos, dos figuras ornamentales de bulto redondo, de tipo cuerpo entero, con 70 centímetros de alto y un peso aproximado de 120 kilogramos, obras fundidas en bronce y realizadas en 1978 por el escultor H. Enríquez.

    Así, el Prado deviene, además de un lugar propicio para un agradable paseo, en un museo al aire libre, donde historia y tradiciones se conjugan para mostrar al visitante la riqueza patrimonial de La Paz.

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